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Red Internacional

A 45 años de la llamada "masacre de la calle Corro" se realizó en Córdoba un acto-homenaje en la Casa de la Memoria “Imprenta del pueblo Roberto Matthews”, espacio recuperado donde funcionó una imprenta clandestina del PRT.

Jueves 30 de septiembre | 17:46

La "masacre de la calle Corro" se produjo el 29 de septiembre de 1976 en la calle Corro al 105 del barrio porteño de Floresta. Allí, cinco integrantes del Secretariado Nacional de Montoneros fueron emboscados por un descomunal operativo conjunto integrado por Fuerzas Armadas y de Seguridad con la participación de más de 100 efectivos, armas de guerra, vehículos, tanques y hasta un helicóptero. El país se encontraba bajo la última dictadura cívico-militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional.

Allí fueron asesinados José Carlos Coronel, Ismael Salame, José Bertrán , Alberto Molinas y Victoria Walsh luego de una heroica resistencia que duró horas. El hecho fue tapa de noticia de los principales diarios del país y es recordado hoy como uno de los operativos más brutales desplegados por el terrorismo de estado durante la última dictadura militar.

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María Victoria “Vicki” Walsh cumplía 26 años y ese 29 de septiembre de 1976 la mataron durante un descomunal operativo de fuerzas conjuntas en la vivienda de la calle Corro 105, esquina Yerbal en el barrio porteño de Floresta.

En Córdoba el lugar elegido para conmemorar a lxs militantes fue la Casa de la Memoria “Imprenta del pueblo Roberto Matthews", espacio recuperado donde funcionó una imprenta clandestina en la que llegaron a imprimirse entre los años 74 y 76 cientos de ejemplares de El Combatiente, periódico oficial del PRT además de otras publicaciones de interés político, histórico y literario.

En la casa vivían Victoria Abdonur y Hector Martinez junto a sus tres hijos, una familia de barrio que subsistía gracias al taller de herrería que Hector había montado en el patio de la casa, mientras en la bóveda construida en el subsuelo funcionaba la imprenta, coexistencia entre la aparente normalidad cotidiana y el fascinante terreno de la difusión de ideas. A partir de julio del 76 la casa fue tomada por los militares que montaron un centro clandestino de detención, luego de ser interrogados bajo métodos de tortura, los detenidos eran derivados al campo de la Ribera o La Perla.

Con el retorno de la democracia al país la casa quedó a disposición de la justicia que la cedió en depósito a una familia que la habitó durante casi 40 años hasta que en el año 2019, luego de años de lucha y reclamo, el abogado Carlos “Vasco” Orzaocoa en patrocinio de los hijos de Victoria y Hector lograron recuperar este espacio que hoy funciona como Fundación y patrimonio de la memoria, un espacio de invaluable valor histórico en cuyas paredes se conserva el testimonio de la militancia revolucionaria de los años 70.




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