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Red Internacional

Pro-patronal.Concesiones a las grandes empresas: el Gobierno firmó un acuerdo energético con Aluar

El acuerdo incluye la provisión de energía a la empresa Aluar "a precios competitivos", mientras cooperativas y empresas autogestionadas por sus trabajadores se endeudan para pagar la luz. Dime a quien beneficias y te diré para quien gobiernas.

Miércoles 13 de octubre | 21:38

Este miércoles, el Presidente de la Nación encabezó la firma de una carta de intención entre el Estado nacional y la empresa Aluar, para impulsar la cadena de valor del aluminio.

De la firma participaron el jefe de Gabinete, Juan Manzur; los ministros del Interior, Eduardo de Pedro, y de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y los secretarios de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y de Energía, Darío Martínez, además del presidente de Aluar, Javier Madanes Quintanilla.

El ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, afirmó que el aluminio es "un insumo muy importante para la industrialización, para una gran cantidad de productos de consumo masivo y de bienes intermedios" así como insumos necesarios para medicina y la industria automotriz; y que esta medida va a fortalecer la "reactivación industrial de la Argentina".

Según reconoció Kulfas, el acuerdo incluye líneas a tasas subsidiadas para las PyMES de la cadena de producción de aluminio, y "un esquema de comercialización en el mercado interno a precios competitivos en un acuerdo de precios que estamos también conviniendo con la empresa Aluar".

Energía barata = negocios rentables

El convenio incluyó dos grandes componentes. Uno tiene que ver con la provisión de energía eléctrica "a precios competitivos". "Competitivos" se suele llamar a los precios de los insumos que abaratan los costos a las empresas.

Las frases pomposas no hacen más que disfrazar una política ya conocida bajo este y cualquier gobierno: generar leyes y proyectos que beneficien a las empresas, garantizando las condiciones para que generen más ganancias en menos tiempo y al menor costo posible.

Mientras tanto, las fábricas recuperadas y cooperativas de trabajo se hunden en deudas con tarifas de luz impagables. Madygraf, Ex-Donnelley, una empresa gestionada por sus trabajadores que acaba de reconvertir parte de su maquinaria para fabricar bolsas de papel, hace años exige tarifas diferenciales para las empresas recuperadas, pero ningún gobierno ha dado lugar al reclamo.

Madygraf realizó un programa de eficiencia energética para el ahorro del energía en la producción, un paso importantísimo en la reconversión hacia una producción en sintonía con el cuidado del ambiente. Esto incluye un plan de cuidado energético con control en vivo del consumo. Cambio de tecnología a luces LED para disminuir el consumo.

Hoy pelean por la prohibición de plásticos de un solo uso, la renovación tecnológica para todas las fabricas recuperadas y la expropiación definitiva de Madygraf.

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El gobierno nacional eligió darle la espalda a esta experiencia, que protegió las fuentes de trabajo desde su recuperación en el año 2014, mientras beneficia a las patronales que frente a las crisis económicas prefieren despedir y destruir trabajo antes que reducir sus ganancias. El propio Javier Madanes, empresario de Aluar, admitió que la reactivación de la capacidad ociosa de su fábrica podría abastecer con insumos a parte de la industria automotriz y de cableado eléctrico, y así sustituir importaciones.

Industrializar, para generar divisas, para...

El otro componente del convenio refiere a una serie de "compromisos de inversión muy importantes" de parte de la empresa Aluar, lo cual generaría "más puestos de trabajo" y el desarrollo de la cadena productiva del aluminio, según el ministro de Desarrollo Productivo, Kulfas.

Javier Madanes, dueño de la empresa Aluar, aclaró que se crearán unos "600 puestos de trabajo". Un número insignificante para un país con más del 40% de la población bajo la línea de pobreza. En realidad la mayor novedad del acuerdo se aloja en los beneficios que percibirá la empresa para aumentar su producción y así, sus ganancias.

El principal objetivo de esta medida parece apuntar a otro lado. El propio ministro de Desarrollo Productivo Martín Kulfas afirmó que "Queremos fortalecer tanto la exportación que viene realizando la empresa, como la industrialización dentro del mercado interno".

El propio secretario de Energía, Darío Martínez, afirmó que el convenio representa "una gran noticia para la industria nacional" ya que "nos va a permitir también una balanza de divisas positiva en un incremento de unos 200, 250 millones de dólares".

Frente a la crisis, la orientación económica del Frente de Todos es clara: producir y exportar, para generar las divisas que pide el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin ir más lejos, mientras Alberto Fernández se sienta negociar con la empresa Aluar, el ministro de Economía Martín Guzmán se encuentra en Washington, negociando con el organismo internacional.

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El mismo objetivo se esconde tras el proyecto de Ley de Hidrocarburos, actualmente en revisión. Más que una medida que apuesta a la "industrialización del país" y a la creación de trabajo, habría que llamar las cosas por su nombre: el convenio de Aluar es otra medida para que festejen las empresas y el FMI.




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