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Red Internacional

Opinión. Editorial de editoriales: no mires arriba (ni al este)

La crisis en Ucrania patea el tablero mundial y la guerra tiene escenario en Europa. Más complicaciones para el acuerdo con el FMI que busca cerrar el gobierno. Discurso presidencial este martes y los dilemas del Frente de Todos que se cocinan en su propia salsa de espalda a las mayorías.

Domingo 27 de febrero | 11:41

Impacto de guerra

Toda la atención está puesta en la guerra desatada en Ucrania, luego de la invasión militar de Rusia. Un conflicto de varias décadas, empujado por Estados Unidos y la OTAN. Las consecuencias todavía son impredecibles, y nadie sabe hasta cuándo. Claudia Cinatti y Christian Castillo analizaron en vivo este sábado en La Izquierda Diario las claves de los nuevos acontecimientos.

Rusia es el segundo mayor productor de gas natural y petróleo del mundo, y el conflicto ya disparó sus precios. Europa depende de Rusia para más de un tercio de sus suministros de gas, impactando en el precio de la energía eléctrica. La preocupación también llega a la Argentina, y en un momento particular: cuando el gobierno del Frente de Todos busca ultimar los detalles para cerrar el acuerdo con el FMI con el punto de tarifas y subsidios en el centro.

Como explica Diego Genoud en El DiarioAr “El precio del Gas Natural Licuado (GNL) que el gobierno del Frente de Todos tendrá que importar este año -y ya venía subiendo- se disparó en pocos días de 27 a 37 dólares por millón de BTU”. Agrega el cálculo que complica a la Argentina: “en estos valores, los subsidios que en 2021 fueron el equivalente a U$S 11.000 millones y se preveían este año en U$S 14.000 millones, ascenderían a U$S 18.000 millones”. Es sabido que una de las exigencias del FMI es reducir el déficit fiscal, y los subsidios a la energía están entre las partidas claves. La pregunta que todos se hacen por estas horas es cómo el gobierno podrá cumplir con esas metas frente a este nuevo escenario.

Si no se puede achicar el gasto público reduciendo subsidios, la opción que los actores discuten es aumentar más las tarifas. Martín Rodríguez Yebra en La Nación pone las cifras de cada uno: “El FMI pide 60% de aumento. Cristina dice 20%. Guzmán contraoferta 40%”.

Otro de los impactos mundiales de la guerra que inició esta semana, es la volatilidad de los precios en el mercado de granos. Tanto Rusia como Ucrania son jugadores de peso: representan alrededor del 29% de las exportaciones mundiales de trigo, el 19% de maíz y el 80% de aceite de girasol. Para Argentina, las consecuencias son contradictorias: el aumento de los precios puede redundar en un mayor ingreso de dólares para el Estado por la exportación de granos, aunque la suba de precios de la energía encarece los costos del sector. Los dos factores prometen una mayor inflación, por la vía de tarifas (energía) y de alimentos (granos), que viene siendo la herramienta predilecta para licuar el poder de compra de los bolsillos populares.

En Página 12, Alfredo Zaiat se ilusiona con la posibilidad de que la guerra en Ucrania, favorezca las condiciones argentinas para “negociar mejor” con el FMI. Dice que el FMI no puede ignorar este hecho inesperado, “como no lo hizo con los impactos devastadores de la pandemia”. Sostiene que “reconociendo que todo acuerdo es político, el margen de negociación no será tan restringido como se supone y sólo será cuestión afilar la habilidad en la gestión de esta situación crítica por parte del gobierno de Alberto Fernández”. Un optimismo sin sustento: ni el Fondo fue comprensivo en pandemia, ni pareciera haber margen de negociación cuando el Frente de Todos pagó religiosamente desde que asumió y las reservas maltrechas del Central exponen su debilidad. Difícil hallar “habilidades de gestión” sin recursos que “gestionar” con el peronismo de la escasez.

Joaquín Morales Solá en La Nación dice que “No hay muchas opciones: el déficit se bajará con un aumento de las tarifas de la energía o con una inflación que vaya licuando los salarios y las jubilaciones”. Alternativas dentro de las recetas clásicas de ajuste y austeridad que impone el FMI. Opciones acotadas que no solo hacen propias las páginas de La Nación. El mismo Frente de Todos discute en estos términos, sin sacar los pies del plato de las variantes de ajuste.

Las internas de la coalición de gobierno que se vienen plasmando en intercambios epistolares, no se salen de este libreto. Empezando por la estafa macrista de la deuda con el FMI. ¿Por qué ni siquiera avanzaron en investigar la deuda que sea la base para un desconocimiento soberano? Tampoco se salieron del manual con el ajuste que ya vienen haciendo “en unidad” (en jubilaciones, gasto social, paritarias que se arrastran por detrás de la inflación). Menos aún por las propuestas hacia adelante. ¿Solo se puede elegir entre reducir subsidios o aumentar más o menos las tarifas? ¿Por qué no ponen en cuestión la matriz energética privatizada desde el menemismo? Frente a la inflación, ¿por qué no se cuestiona que el comercio exterior hoy esté en manos de un puñado de multinacionales que fijan los precios de alimentos básicos para sacar más rentabilidad y llevarse los dólares afuera? ¿Por qué no se toman medidas con la monumental especulación financiera de los bancos que, según el informe del Banco Central, ganaron 365 millones de pesos por día en el 2021?

Las alternativas que discuten desde las alas del Frente de Todos hasta la oposición de derecha y sus medios, no son las únicas posibles. La cuestión es que hay intereses de grandes grupos económicos que no quieren tocar. En estos términos, buscan imponer que “no queda otra” que aplicar variantes que seguirán atacando el bolsillo de las mayorías trabajadoras.

Un discurso entre internas

Este martes 1º de marzo es la apertura de la Asamblea Legislativa, donde el presidente Alberto Fernández hará su discurso, secundado por la vicepresidenta Cristina Fernández.

El envío del acuerdo con el FMI al Congreso para que llegue al recinto todavía no se hizo. Algunos especulan con que el gobierno lo haga este lunes, ya que Sergio Massa dejó habilitada la mesa de entrada de la Cámara a pesar del feriado. Otros, aseguran que ingresará después del discurso presidencial (el miércoles o algunos días más tarde). El tiempo apremia porque los ritmos legislativos tienen que ajustarse para que se vote antes del 22 de marzo, cuando vencen U$S 2800 millones con el FMI. Un nuevo pago que el gobierno no está en condiciones de hacer, a menos que cierre el acuerdo y reciba los dólares de la nueva deuda que quiere tomar con el organismo. El Frente de Izquierda junto a más de 200 organizaciones ya anunció que convocarán nuevamente a movilizarse cuando quieran tratarlo en el Congreso para rechazar el acuerdo y el ajuste.

Gimena Fuertes en Tiempo Argentino cuenta algunos de los preparativos de la Asamblea Legislativa del martes. “Afuera, el Movimiento Evita, algunos sindicatos de la CGT e intendentes del conurbano van a `dar color a la Plaza de los Dos Congresos´” mientras hable el presidente. Destaca la ausencia de La Cámpora en la preparación de la movilización, que nadie cree que vaya a participar. Sí se verán las caras todos adentro del recinto. Pablo Ibáñez en El DiarioAr, aclara que la Casa Rosada habla de una “movilización moderada”. “Habrá unos miles para que cuando Fernández salga del Congreso no se repita aquella foto de Mauricio Macri saludando a la nada, a una plaza desolada”, dice. La conducción de la CGT, borrada como siempre de los reclamos más urgentes de las y los trabajadores, se anota “en la calle” para hacerle el decorado al presidente.

Hay dos movimientos simultáneos en el Frente de Todos que dan cuenta del estado de situación y sus preocupaciones. De un lado, una “estrategia de reconciliación con los dirigentes de La Cámpora” que se trazó el presidente. Fuertes destaca en Tiempo Argentino dos señales en esa dirección. Las “muestras de afecto público hacia ´Wadito´” (por el ministro del interior, Wado De Pedro), y el “acto conjunto con Luana Volnovich en Casa Rosada para anunciar la libre elección de médicos en la cartilla del PAMI”.

A la vez, reapareció Máximo Kirchner públicamente esta semana en un acto en Chubut. Acompañó en el escenario a Wado De Pedro, Sergio Massa y Mariano Arcioni. El gobernador viene siendo repudiado por el pueblo de la provincia, que con la movilización lo obligó a retroceder de la zonificación minera. En estos momentos las y los docentes chubutenses empezaron un plan de lucha y habrá paro desde el miércoles, por la burla del gobernador que “ofreció” un 21% de aumento en 3 cuotas. Otro de los que estuvo en el acto fue Marcos Bulgheroni, director ejecutivo de Pan American Energy Group. Diego Genoud dice que las imágenes de este acto “no cayeron bien en la residencia de Olivos donde intuyen que La Cámpora ya juega al posalbertismo y proyecta una alianza con Massa hacia 2023”.

Una combinación de unidad y juego propio da la tónica a las internas en el Frente de Todos. Gabriel Sued en El DiarioAr cita a un senador cercano a la vicepresidenta que confiesa que “nos dice que hay que bancar al Presidente, que Alberto tiene que llegar presidenciable a 2023”. Gobernabilidad ante todo. Noelia Barral Grigera en Cenital también insiste con una Cristina que aclara “enfáticamente que ella no va a romper el Frente”. Cuenta que la preocupación que conversa con quienes la visitan, es “una derrota electoral en el 2023”.

Máximo Kirchner pasó de renunciar a la jefatura del bloque en Diputados, a ponerse en mute y pedirle a los diputados de su espacio que no hablen sobre el acuerdo con el FMI. De ahí saltó a un acto con uno de los gobernadores peronistas más cuestionados por extractivista y por ajustar y reprimir al pueblo trabajador. Cristina se mantiene firme en su silencio. Entregar el país al Fondo no solo se hace votando y firmando el acuerdo en puertas. También se hace dejando correr.

No mires

Una guerra de consecuencias impredecibles, un Fondo que acecha y promete peores condicionamientos, padecimientos de las mayorías aquí y ahora. Chispazos que ya arrancaron desde abajo por las paritarias como cuenta Lucho Aguilar en La Izquierda Diario, combinados con protestas y reclamos de trabajadores y trabajadoras. Una impaciencia social latente.

La cruda realidad que trascurre mientras en el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se mueven especulando con las presidenciales del 2023. Como si no quisieran mirarla hasta que la catástrofe se vuelva una profecía. Pero los poderes económicos concentrados actúan y planifican para sembrar sus negocios sobre la tierra arrasada. La historia dio sobradas muestras de la decadencia a la que nos arrastran, y se encaminan a repetir y agravar los mismos errores de la mano del FMI.

Cuando los acontecimientos que nos rodean son excepcionales, las respuestas que se necesitan también. La fuerza de la clase trabajadora y los sectores populares desplegada con la movilización es el primer paso para marcar otro camino.




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