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Red Internacional

La mañana del jueves los trabajadores se encontraban realizando una apertura de molinetes en Congreso de Tucumán como forma de protesta contra la tercerización y el fraude laboral en que incurre Emova, al igual que su antecesora Metrovías. La nueva empresa, en una clara actitud antisindical, mandó una patota de seguridad para amedrentar a los mismos y quebrar la medida.

María Agustina ChavesTrabajadora Subte - Línea D | @suragus1982

Jueves 2 de diciembre de 2021 | 15:11

“Nosotros estábamos realizando una apertura de molinetes de 8 a 10 horas, en la estación Congreso de Tucumán para reclamar por la tercerización de las tareas de mantenimiento que están bajo convenio. Esta acción estaba avisada desde ayer”, cuenta Matías, delegado de mantenimiento del subte, que también denuncia que Emova/Metrovías mandó matones al lugar: “La empresa mandó personal de seguridad interna para impedir la medida. Empezaron a los empujones, en una clara provocación de Emova (antes Metrovías). Cambiaron el nombre, pero siguen con los mismos métodos. Argumentan que el personal existente no llega a hacer las tareas necesarias, lo que es una mentira. Es una excusa para poder meter las tercerizadas y realizar sus negocios”.

Luego de la apertura de molinetes que se había realizado en la estación Rosas de la Línea B el pasado 19 de noviembre, el sindicato AGTSYP había sido convocado a una audiencia en la Subsecretaría de trabajo de la Ciudad. En la misma, la parte gremial había planteado que se retiren las empresas tercerizadas que están realizando tareas convencionadas, que la empresa concesionaria del subte contrate el personal necesario para realizar esas tareas, y que provea de herramientas y materiales para llevar a cabo las mismas.

Además, se exigió que Metrovías/Emova presente documentación con el plan que tiene para realizar dichas tareas, que en realidad le corresponden al área de mantenimiento que ya existe en la empresa, pero que tal como vienen denunciando los trabajadores la misma Metrovías lleva meses intentando desabastecer. El modus operandi es el de siempre: contratan empresas externas, con trabajadores a los que les pagan migajas y que trabajan en condiciones paupérrimas. Es sabido además que la contratación de estas empresas representa un gran negocio del cual todos sacan tajadas, menos los trabajadores y usuarios.

Pasadas más de 96 horas en que las autoridades de la subsecretaría habían puesto como límite para que Metrovías/Emova haga las presentaciones correspondientes, y teniendo en cuenta que no solo, no las hicieron, sino que además las empresas tercerizadas nunca dejaron de trabajar en el subte, los trabajadores anunciaron ayer esta medida de fuerza que consistía en liberar molinetes en la estación de la línea D.

Emova hizo su debut a lo grande, mostrando que el cambio de nombre y de colores institucionales es solo una fachada que trata de encubrir lo que son: una empresa coimera, corrupta, que estafa tanto a trabajadores y usuarios y que manda patotas para quebrar medidas de fuerza constitucionales.

Todo esto con el aval del Gobierno porteño que ayer mismo daba públicamente la bienvenida a la "nueva" Emova con grandes promesas de inversiones para la mejora del servicio. Gobierno que además le entregó nuevamente la concesión a la empresa del grupo Roggio por 12 años más, a pesar de la gestión bochornosa que vienen sosteniendo desde el año 1994.

Los metrodelegados denunciaron a través de las redes el accionar de estos matones que develan las verdaderas intenciones de la “nueva” Emova y anunciaron a La Izquierda Diario que van a realizar asambleas durante los próximos días para definir los pasos a seguir.




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