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Red Internacional

Un 17 de septiembre del 2000, Lionel Messi llegaba a la ciudad de Barcelona en busca de su sueño, y atrás quedaba su vida en la Argentina. Con solo 13 años, nadie imaginaba que iba a ser el indicado de cambiar la historia del club para siempre. Tras 21 años de aquel momento, el 10 argentino brilla en la capital francesa, una ciudad carente de fútbol hasta la llegada de los millones, y que hoy concentra a los mejores del mundo.

Lucía Martinelli@Martinellilu – @Globalonet.web

Sábado 2 de octubre | 14:50

En 2006, a 6 años de su llegada al club, fue cuando todo cambió. Lio formó parte del equipo que ganó la Champions League contra el Arsenal, justamente en Paris. En su primera participación en el torneo de clubes más importante de Europa, jugó 6 partidos, marcó un gol y realizó dos asistencias. El entrenador era Frank Rijkaard, que aportó un estilo innovador y efectivo. Por un lado, el estilo neerlandés, de toque y movimiento, y por otro, la rudeza y el desempeño físico del fútbol italiano donde Deco, Eto’o y Ronaldinho eran las máximas figuras junto a un grupo de jóvenes donde estaba el futuro 10 de la selección nacional.

Tras el éxito de Rijkaard llegó Pep Guardiola, y con él se vio la mejor versión del equipo. Juego, toque, gol, posesión y títulos. Lo más destacado, fueron las triples coronas y las dos Champions consecutivas. Este inicio de ciclo fue el punto clave de la carrera de Lio, donde dejó de ser una potencial figura a una realidad indiscutible. Primero fue la temporada 2008 / 2009, donde el Barcelona conquistó una nueva orejona contra otro equipo inglés, el Manchester United, en el estadio Olímpico de Roma. En aquel torneo, Messi no fue la frutilla del postre, sino el postre completo. Jugó 12 de los 13 partidos, dio 5 asistencias e hizo 9 goles, uno de ellos en la final.

Guardiola no solo llevó al Barcelona a ser uno de los mejores equipos de la historia, también consolidó la relación de Messi con los hinchas, y la Pulga se convirtió en el mejor jugador del mundo. En 2010/2011 el Barcelona revalidó el título europeo de la temporada anterior, y nada menos que ante el mismo rival: el United. En aquel torneo, Lio aumentó sus estadísticas goleadoras, y fue el máximo anotador, con 12 goles.

Luego de la salida de Pep del club, pasaron tres temporadas para volver a levantar la Champions. En el medio se consolidó como líder, levantó títulos locales y desplegó todo su potencial. Pero en 2014/2015 llegó el momento de una nueva Champions, la quinta para la institución. De la mano de Luis Enrique, y con la delantera conocida como la “MSN”- Messi, Suarez y Neymar, el blaugrana se impuso ante la Juventus, por 3-1. La Pulga convirtió 10 goles en 13 partidos jugados y dio 6 asistencias, una de las cuales fue a Luis Suárez quien le rompió el arco a Gigi Buffon en Berlín.

Hay quienes dicen que la forma no es importante y que lo único que vale es ganar. Pero en los años dorados del Barcelona, Rijkaard, Guardiola, Tito Vilanova y Luis Enrique utilizaron el método de la vieja escuela culé, la de los tiempos de Johan Cruyff, donde la tenencia de pelota y el juego vistoso fueron la clave de una institución que a sus refuerzos los busca en su cantera. Pero el tiempo les pasa a todos, y el Barcelona empezó a sufrir. Primero con la salida de Xavi y después Iniesta. Más tarde Neymar pasó al PSG, y el problema económico del club se instaló en la agenda. En medio de turbulencias dirigenciales y buro fax, llegó una vieja gloria a dirigir al equipo: Ronald Koeman. La pregunta que se hacían todos era si iba a poder conseguir que el diez esté rodeado de nuevas estrellas y vuelvan los viejos tiempos.

Pero la crisis cada vez estaba más cerca y una nueva orejona más lejos, y la ilusión de ver a Messi una vez más con el trofeo se terminó con un global de 2 – 8 frente al Bayern Múnich. Mientras el entrenador no encontró al equipo y Suárez fue traspasado al Atlético Madrid, Lio decidió quedarse una temporada más. Pero 2021 fue el final.

Cuando Messi levantó por primera vez la Copa América ya era jugador libre, y los rumores indicaban que el 10 tenía todo acordado de palabra con el club catalán para renovar. Hasta que el Fair Play financiero golpeó la puerta del club y pulverizó los sueños de sus hinchas. Con una deuda de € 480 millones, el Barça no podía pagar el contrato de su capitán, quien aceptó reducirlo al 50%. Según la normativa que garantiza la transparencia financiera en el fútbol, cada institución puede gastar hasta el 70% de sus ingresos, y el Barcelona estaba excedido en un 110%.

Sin juego ni figuras anheladas, la comisión directiva – al mando de Joan Laporta- enfrentó una de las peores derrotas de su historia. Su gran jugador, artífice fundamental de los éxitos, se mudó a Francia en medio de las lágrimas de despedida. El PSG, club del emir qatarí, gerenciado por el ex tenista Nasser Al-Khelaifi, y que cuenta con Mbappé y Neymar, sumó a Messi, habiendo invertido alrededor de € 1.365 millones en la compra de futbolistas.

Lionel Messi firmó contrato con el París Saint-Germain hasta 2023. Un argentino más en París. El rosarino llegó al club bajo el mando del entrenador Mauricio Pochettino, y dentro del plantel están su amigo Neymar, Ángel Di María, Leandro Paredes y Mauro Icardi. Mas allá de los nombres y la posibilidad de despeglar su calidad una pregunta empieza a estar en el aire: ¿Podrá ser el mismo de Barcelona? ¿Pochettino podrá rodearlo de grandes compañeros y amigos que lo conduzcan a su estilo de juego? Todo está por verse.

El fin de una era llegó y pareciera que, para quedarse, pero: ¿Habrá comenzado el éxito en otro país? El tiempo lo dirá. Las ventas de camisetas y la televisión confirman que sí, pero lo importante será adentro de la cancha, donde un golazo al Manchester City ilusiona.




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