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Red Internacional

Precarización laboral, falta de empleo, pobreza, deserción escolar, graves problemas de acceso a la salud y a la vivienda son moneda corriente en los barrios de la ciudad como en el resto del país. “Mucha gente, con los planes sociales, está ganando menos que un salario básico”, nos dicen las trabajadoras. Conversamos sobre la necesidad de pelear por el reparto de las horas de trabajo y una jornada laboral de 6 horas con salario igual a la canasta básica, como propone el FIT-U.

Yamel CavassaDocente | Delegada de Suteba Bahía Blanca

Domingo 19 de septiembre | Edición del día

Las elecciones PASO del pasado domingo dejaron en la arena política un escenario altamente esperable, pero a la vez no menos sorprendente: El Frente de Izquierda logró posicionarse como tercera fuerza a nivel nacional realizando una muy buena elección, la derecha mantiene los buenos números que había conquistado en la elección anterior, con el estímulo de haber logrado derechizar la agenda de todo el arco político de los partidos mayoritarios y el Frente de Todos, asediado por un batacazo inesperado entra en una crisis que aún no encuentra el techo.

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El Gobierno necesita desprenderse del desencanto generalizado, producto de la contradicción entre las promesas de terminar con el ajuste del macrismo, durante la campaña presidencial hace un año y medio, y la realidad actual, que muestra que no han hecho más que profundizar el ajuste para garantizar los pagos al FMI y los negocios de los bancos y los grandes empresarios que continuaron engrosando sus abultadas fortunas.

Entre las consecuencias de esta crisis, está el crecimiento de la franja de la población que hoy se encuentra bajo la línea de pobreza (42%) relacionado directamente con el ajuste que el oficialismo realizó en plena pandemia que va desde salud y educación hasta lo que se conoce como “ayuda social”.

En relación a esto, desde La Izquierda Diario entrevistamos a dos trabajadoras sociales de Villa Nocito, que nos cuentan cómo se naturaliza la asistencia social, la falta de relación entre los montos de esta ayuda y lo que verdaderamente necesita una familia para vivir. Y la precariedad de la vida, donde lo que suma es la voluntad de cada trabajador a la hora de intervenir, a partir de los límites que impone el propio Estado: desde generar planes precarizadores donde los trabajadores ni siquiera son reconocidos como tales (sino como “voluntarios”) pasando por una larga cadena de pauperización y falta de acceso a derechos elementales. Una espiral imposible de romper sin cambios profundos y presupuesto acorde a las necesidades.

¿Cómo es la realidad de las familias en los barrios?

“Las familias están muy complicadas, hay mucha precarización, se vive de changas, el día a día, es muy complicada la situación en todos los barrios” nos cuentan trabajadoras sociales que intervienen en el barrio, y se acercan a denunciar la situación que viven miles de jóvenes.

“La deserción escolar, precarización laboral, la cuestión de salud, porque aparte de la pandemia, la gente sigue teniendo problemas de salud y las unidades sanitarias no tienen todo lo que necesitan para poder asistir a las personas, como por ejemplo no hay turnos, no hay personal suficiente, falta de medicamentos, lo cual es un problema serio, tratas de recorrerte todas las salas por una medicación que no se consigue.”

El problema del acceso a derechos básicos es claramente una cuestión de clase, y conlleva para las grandes mayorías una batería de problemas que no sólo se reflejan en el acceso al trabajo, a la educación, la salud o la vivienda. También en todas las demás problemáticas que día a día sufren los y las jóvenes de los barrios: la persecución policial, la discriminación y estigmatización y la violencia de género. Sobre ésto nos contaban:

“La situación es complicada también cuando nos encontramos con casos de violencia de género donde las mujeres no tienen acceso a salir de la vivienda del agresor, en la ciudad hay sólo 4 refugios, no hay presupuesto para solventar estas situaciones.”

¿Qué pensás de la propuesta del FITU de reducción de la jornada laboral, repartiendo las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, como medida para atacar el problema de la desocupación y la pobreza generalizada?

“La propuesta del Frente de Izquierda de reducir la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana, con un salario igual a la canasta familiar, fue lo más acertado de la campaña electoral, porque la mayoría no tiene un salario básico, ni en blanco, porque la realidad es que nadie llega a la canasta básica. Y está bueno porque se sumarían aquellas personas que están en planes sociales y que puedan ganarse el sueldo dignamente, pero un sueldo que valga la pena, porque es digno que uno pueda ganar un sueldo en donde puedas comer, puedas pagar tus cuentas, no cobrar una miseria y menos que un salario básico. Porque hay mucha gente que de los planes sociales está ganando menos que un salario básico.”

Por eso mientras los demás partidos se debaten en diferencias cosméticas, pero acuerdan en pagar la deuda externa (por demás comprobada como una estafa contra el pueblo) a costa del sufrimiento cada vez más agudo de las grandes mayorías, el Frente de Izquierda Unidad es la única fuerza que propone invertir las prioridades y que la crisis esta vez la paguen los que más tienen. Para ello es necesario que seamos muchos más, sumándonos a impulsar estas demandas en cada lugar de trabajo, de estudio, en cada barrio, para que logremos una fuerza que levante nuestros reclamos en las bancas que conquistemos y también en las calles.




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